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jueves, 22 de abril de 2010
Enséñale a Caer
Nunca emplees –con tu hijo– la palabra “obedecer” porque es un verbo indigno que denigra hasta a quien lo usa. Nadie es tan sabio que merezca ser obedecido. Enséñale, más bien, a dudar, a cuestionar, a rebelarse contra todo lo que le parezca injusto, sucio, cruel o falso. Anímalo a ponerse siempre del lado del que va perdiendo, del que se está llevando la peor parte, a proteger al pequeño y al frágil: al anciano, al pobre, al enfermo, a la flor, al niño, al perro. Y a serles fiel. Enséñale, por supuesto, a pelear por lo que cree. A guerrear como un loco por la verdad a como dé lugar, al precio que sea, hasta las últimas consecuencias. A creer en la gente que la busca y a dudar de la gente que la encuentra. Nunca prohíbas, convence. Nunca des órdenes, plantea siempre un gran abanico de alternativas. En lugar de pretender decirle lo que tiene que hacer, cuéntale tu experiencia: dile lo bien o mal que te fue en la misma situación y después déjalo solo. Que sea valiente y que decida solito. No le impongas tus opiniones. No le impongas tus afectos. No le impongas tus gustos. No le impongas tu religión. Ahórrale la mayor cantidad posible de miedos y de culpas y lo habrás librado de una inmensa carga de dolor completamente innecesario. No emplees nunca la palabra “cállate”. Jamás grites, ni golpees, ni castigues. Enséñale, más bien, que el que grita más es siempre el menos fuerte, que el que más maldice es siempre el menos temible, que el que insulta más es siempre el más imbécil. No dejes de abrazarlo y besarlo sin falta todos los días. La certeza de que tú lo quieres más que a nada en este mundo será una razón para aprender a quererse primero y para (intentar) querer a los demás, después. No dejes de abrazar y besar a tu mujer delante de él, quiéranse siempre a la vista de todos pero cuando tengan ganas de pelear, esperen hasta que él se haya ido a la escuela y peléense en privado. No te permitas jamás, bajo ninguna circunstancia, la suprema cobardía de ofender ante él a su mamá. Recuerda que la madre es lo más sagrado y da la casualidad de que –antes que tu mujer– ella va a ser, sobre todas las cosas, su mamá. Suficiente confusión hay en la vida de los niños como para empeorarla con nuestras frustraciones, nuestros celos, nuestras deudas impagas y con toda nuestra mierda adulta. No toleres nunca en tu casa el dudoso lujo de la violencia, lo único que lograrás será hacer miserable su niñez y cuando crezca y se convierta en la atroz catástrofe que tan primorosamente cultivaste, te devanarás los sesos preguntándote qué hiciste mal. No tengas miedo de mostrarte débil, falible, imperfecto, equivocado, triste, roto, humano. No te avergüences de contarle tus miserias, tus traiciones, tus flaquezas, tus derrotas. Si le hablas con el corazón en la mano, desarrollará un espíritu solidario y compasivo y será capaz de hacerlas suyas también, aprenderá a no sentirse con derecho a reclamarte, a juzgarte y condenarte. No te avergüences de mirarlo a los ojos si un mal día te abraza el infortunio y te ves obligado a cambiarlo de colegio, a mudarte a una casa más chiquita, a vender el carro, a dejar de ir al cine, a comer menos lomo y más grated de atún. Si eso ocurriera –toca madera, claro– pero si eso ocurriera, díselo sin pena ninguna, dile que esta carretera en que viajamos nunca va en línea recta y que siempre habrá tramos que te sorprenden con súbitas curvas e intempestivas bajadas. Y si por el contrario, los dioses te bendicen y contigo la vida se ríe a carcajadas, tampoco se lo enrostres todo el tiempo, no le saques en cara que él tiene todo lo que tú nunca tuviste o que está –por eso– obligado a ser mucho mejor que tú. (Fíjate en la ridícula soberbia que encierra tamaño desafío). No lo obligues nunca a terminar la sopa apelando al hambre que tienen los niños del África a menos que tengas planeado animarlo a donar un porcentaje de sus propinas. Dale todo lo que necesite, pero tampoco mucho más. No olvides recalcarle que a los niños no se les diferencia por las marcas de sus zapatillas. Enséñale –por encima de todo– esa extraña alegría que solo se encuentra en el dar. Déjale muy en claro que cuanto menos tienes más libre eres, que –al final– tener no tiene absolutamente ninguna importancia.
No olvides enseñarle también a buscar la belleza. Entrénalo para encontrarla a cada paso en la perfección de la naturaleza o en el caos y aún en los lugares más insospechados. Por ejemplo: en su país, en el color de sus ojos, en la tristeza, en el silencio, en su interior. Nunca censures su curiosidad, no escatimes elogios a su gracia, talento o brillo, jamás silencies sus pasiones. No lo vigiles. No lo espíes. No lo invadas. Jugar es una actividad muy seria que requiere de la más absoluta privacidad. No le mientas nunca, ni para salir en defensa de un héroe de la patria, ni para hacerte negar en el teléfono, ni para justificar la imperdonable inasistencia de Papa Noel. Tampoco para intentar maquillar en algo los tramos menos admirables de tu biografía. Responde siempre con la verdad a todas sus preguntas, incluso a las más pendejas. Muéstrate siempre ante él gloriosamente desnudo, sin rubores, sin temores, en todo el esplendor de tu imperfección. Que no se olvide nunca de que su mente es el único paracaídas con que cuenta y que solo lo salvará si logra que se abra a tiempo. No le digas que tiene que leer libros, mejor asegúrate de que, en casa, siempre te vea leer. No le digas que estudie, haz que sea testigo de la pasión con que haces lo que sea que hagas en la vida para ganarte los frejoles. No le digas de qué alegrarse, de qué indignarse, a quién admirar y de qué compadecerse. Deja que lo aprenda solo –por imitación o por oposición– viéndote batallar, viéndote sudar, viéndote insistir. Viéndote triunfar y celebrar y también fracasar con toda el alma y volver a empezar todas las veces que sea necesario. Enséñale, por supuesto, a perder, que eso es algo que nos va a tocar hacer una y mil veces. Enséñale a fallar, a sufrir, a llorar, a caer.
Autor: Beto Ortiz.
jueves, 4 de marzo de 2010
El Amor más Grande
NO hay que esperar al 10 de Mayo, ni a que los hijos lo valoren, esta carta expresa lo que muchas de nosotras sentimos, sabemos y conocemos a la perfección...Dedicado a todas las mamás.
Siempre que quieren hablar de madres en la televisión muestran mujeres con chicos en los brazos, sonrientes, dulces, cariñosas, sin una pizca de cansancio, espléndidamente maquilladas y a eso agregan maravillosas frases de posters. ¡¡ Mentiras !!!
Las mamás no somos abnegadas amantes del sacrifico y aguerridas guerreras que todo lo pueden. (Aunque más de una vez queremos abarcar TODO).
Las mamás lloramos abrazadas a la almohada cuando nadie nos ve, pedimos anestesia en el parto. Pedimos disculpas cuando están dormidos por los gritos y enojos de la mañana, besamos sus caras cuando duermen y les decimos cosas bonitas aunque nadie se de cuenta.
Mentamos madres en 17 idiomas cuando tenemos que poner el despertador a las 2 de la mañana para ir a buscarlos a una fiesta.
También odiamos en 17 idioma cuando tenemos que poner el despertador a las 6 para estar listos a la 8 y por mas temprano que te despiertes se hace tarde. Nos peleamos con el Papá que a veces ni tiene culpa de nada y regañamos a todos.
Cuando les decimos que no se peleen con ese compañerito que les dice 'enano' o 'cuatro ojos', y les damos toda clase de explicaciones conciliatorias, en realidad queremos tener el cogote del pequeño mocoso entre nuestras manos.
Y también pensamos que la vieja de geografía es un mal bicho cuando les baja la calificación porque no saben cuántos metros mide el Aconcagua , el Nilo, o cuales son los municipios de tu estado, que, al final, a quién carajos le importa!. (Pero no lo podemos decir.)
No es que nos encante pasarnos horas en la cocina tratando de que el pescado no tenga sabor a pescado y disimulando las verduras en toda clase de brebajes, en lugar de tirar una hamburguesa a la plancha o un simple hot dog... Es que tenemos miedo de que no crezcan como se debe.
No es que nos preocupe realmente que se pongan o no un suéter.... Es que tenemos miedo de que se enfermen.
No es que los queramos más cuando se bañan.... Es que no queremos que nadie les diga roñosos, sucios y que huelen mal.
No lo hacemos por Uds. Lo hacemos por nosotras.
Porque ser mamá no tiene que ver con embarazos, pañales y sonrisas de Mejoralito. Tiene que ver con querer a alguien más que a una misma. Con ser capaz de cualquier cosa con tal de que ustedes no sufran. NADA, nunca, jamás.
Aunque les gritemos, y los enojos y los golpes para corregirlos que nos convierte en malas madres y en brujas sin sentimientos. Ustedes nos hacen felices.... cuando les encantan nuestras milanesas, las sopitas, cuando nos consideran sabias por contestar todas las preguntas de los concursos de la tele.
Cuando vienen llorando a gritos porque se rasparon la rodilla y nos dan la posibilidad de darles consuelo y curitas. Cuando recién levantadas nos dicen, qué linda estás, mamá.
Cuando nos proponen casamiento porque somos "SU NOVIA". (y lo disfrutamos mientras llega la primer noviecita que nos destierra de ese lugar).
USTEDES NOS HACEN MEJORES. (Aunque no se los digamos)
Nos dan ganas y fuerzas. Nos comeríamos un animal crudo antes de que les toque un dedito del pie.
Nos lavamos la cara y salimos del baño con una sonrisa de oreja a oreja para hacerles saber que la vida es buena, aunque nos vaya como el reverendo carajo.... y estemos mas jodidas que nunca.....
Cantamos las canciones de High 5 y vemos Barney y escuchamos a hannah Montana y compramos Tylenol y Tempra y repasamos 5000 veces la
tabla del 2, la del 3, la del 8, y arreglamos el carburador para llevar a los chicos al fútbol, al inglés, a dibujo, a la psicóloga, a basquet, a volley, a danzas, a la casa de la amiga, al karate, a la maestra particular, al dentista, al médico, a comprar un pantalón...
Y armamos 24 bolsitas con anillitos y pulseritas y tratamos de que el pastel parezca Buzz lightyear y que el huevito tenga una cara feliz con la catsup.
Nos buscamos otro trabajo y sacamos créditos y nos compramos libros y vamos al psiquiatra y al pediatra y a los videos y negociamos con los maestros y los acreedores y recortamos figuritas y estudiamos junto a ustedes ríos, provincias, las capitales de los países de Europa y nos ponemos lindas y nos enojamos y nos reímos y nos salimos de quicio y nos convertimos en la bruja y la princesa de todos los cuentos.....
Sólo y exclusivamente para verlos felices.
VERLOS FELICES ES LO QUE NOS HACE FELICES.
Ojalá pudiéramos pegar el mundo con cinta scotch (como la lámpara que cayó en combate en la última guerra de la pijamada), para que fuera un lugar mejor para ustedes.
GRACIAS POR HACERME SU MAMÁ. GRACIAS POR HACERME TAN IMPORTANTE.
Gracias, por esas porquerías que hacen en el colegio con corchitos, sopas, semillas y palillos (que casi nunca entiendo para que sirven pero guardo religiosamente),
Gracias por los abrazos, los besos, las lágrimas, los dolores, los dientes de leche, las cartitas, los dibujos en el refri, ahhh y Gracias al que inventó el Motrin.
Gracias por tus berrinches e insultos, Por tantas noches sin dormir, los boletines, las plantas rotas del jardín por jugar a la pelota, Por mi maquillaje arruinado,por las fotos de la primaria y el disfraz de halloween...
Son mis mejores medallas. Gracias porque LOS AMO mas que a mi VIDA.
Y ese, es el amor que me hace grande.
Siempre que quieren hablar de madres en la televisión muestran mujeres con chicos en los brazos, sonrientes, dulces, cariñosas, sin una pizca de cansancio, espléndidamente maquilladas y a eso agregan maravillosas frases de posters. ¡¡ Mentiras !!!
Las mamás no somos abnegadas amantes del sacrifico y aguerridas guerreras que todo lo pueden. (Aunque más de una vez queremos abarcar TODO).
Las mamás lloramos abrazadas a la almohada cuando nadie nos ve, pedimos anestesia en el parto. Pedimos disculpas cuando están dormidos por los gritos y enojos de la mañana, besamos sus caras cuando duermen y les decimos cosas bonitas aunque nadie se de cuenta.
Mentamos madres en 17 idiomas cuando tenemos que poner el despertador a las 2 de la mañana para ir a buscarlos a una fiesta.
También odiamos en 17 idioma cuando tenemos que poner el despertador a las 6 para estar listos a la 8 y por mas temprano que te despiertes se hace tarde. Nos peleamos con el Papá que a veces ni tiene culpa de nada y regañamos a todos.
Cuando les decimos que no se peleen con ese compañerito que les dice 'enano' o 'cuatro ojos', y les damos toda clase de explicaciones conciliatorias, en realidad queremos tener el cogote del pequeño mocoso entre nuestras manos.
Y también pensamos que la vieja de geografía es un mal bicho cuando les baja la calificación porque no saben cuántos metros mide el Aconcagua , el Nilo, o cuales son los municipios de tu estado, que, al final, a quién carajos le importa!. (Pero no lo podemos decir.)
No es que nos encante pasarnos horas en la cocina tratando de que el pescado no tenga sabor a pescado y disimulando las verduras en toda clase de brebajes, en lugar de tirar una hamburguesa a la plancha o un simple hot dog... Es que tenemos miedo de que no crezcan como se debe.
No es que nos preocupe realmente que se pongan o no un suéter.... Es que tenemos miedo de que se enfermen.
No es que los queramos más cuando se bañan.... Es que no queremos que nadie les diga roñosos, sucios y que huelen mal.
No lo hacemos por Uds. Lo hacemos por nosotras.
Porque ser mamá no tiene que ver con embarazos, pañales y sonrisas de Mejoralito. Tiene que ver con querer a alguien más que a una misma. Con ser capaz de cualquier cosa con tal de que ustedes no sufran. NADA, nunca, jamás.
Aunque les gritemos, y los enojos y los golpes para corregirlos que nos convierte en malas madres y en brujas sin sentimientos. Ustedes nos hacen felices.... cuando les encantan nuestras milanesas, las sopitas, cuando nos consideran sabias por contestar todas las preguntas de los concursos de la tele.
Cuando vienen llorando a gritos porque se rasparon la rodilla y nos dan la posibilidad de darles consuelo y curitas. Cuando recién levantadas nos dicen, qué linda estás, mamá.
Cuando nos proponen casamiento porque somos "SU NOVIA". (y lo disfrutamos mientras llega la primer noviecita que nos destierra de ese lugar).
USTEDES NOS HACEN MEJORES. (Aunque no se los digamos)
Nos dan ganas y fuerzas. Nos comeríamos un animal crudo antes de que les toque un dedito del pie.
Nos lavamos la cara y salimos del baño con una sonrisa de oreja a oreja para hacerles saber que la vida es buena, aunque nos vaya como el reverendo carajo.... y estemos mas jodidas que nunca.....
Cantamos las canciones de High 5 y vemos Barney y escuchamos a hannah Montana y compramos Tylenol y Tempra y repasamos 5000 veces la
tabla del 2, la del 3, la del 8, y arreglamos el carburador para llevar a los chicos al fútbol, al inglés, a dibujo, a la psicóloga, a basquet, a volley, a danzas, a la casa de la amiga, al karate, a la maestra particular, al dentista, al médico, a comprar un pantalón...
Y armamos 24 bolsitas con anillitos y pulseritas y tratamos de que el pastel parezca Buzz lightyear y que el huevito tenga una cara feliz con la catsup.
Nos buscamos otro trabajo y sacamos créditos y nos compramos libros y vamos al psiquiatra y al pediatra y a los videos y negociamos con los maestros y los acreedores y recortamos figuritas y estudiamos junto a ustedes ríos, provincias, las capitales de los países de Europa y nos ponemos lindas y nos enojamos y nos reímos y nos salimos de quicio y nos convertimos en la bruja y la princesa de todos los cuentos.....
Sólo y exclusivamente para verlos felices.
VERLOS FELICES ES LO QUE NOS HACE FELICES.
Ojalá pudiéramos pegar el mundo con cinta scotch (como la lámpara que cayó en combate en la última guerra de la pijamada), para que fuera un lugar mejor para ustedes.
GRACIAS POR HACERME SU MAMÁ. GRACIAS POR HACERME TAN IMPORTANTE.
Gracias, por esas porquerías que hacen en el colegio con corchitos, sopas, semillas y palillos (que casi nunca entiendo para que sirven pero guardo religiosamente),
Gracias por los abrazos, los besos, las lágrimas, los dolores, los dientes de leche, las cartitas, los dibujos en el refri, ahhh y Gracias al que inventó el Motrin.
Gracias por tus berrinches e insultos, Por tantas noches sin dormir, los boletines, las plantas rotas del jardín por jugar a la pelota, Por mi maquillaje arruinado,por las fotos de la primaria y el disfraz de halloween...
Son mis mejores medallas. Gracias porque LOS AMO mas que a mi VIDA.
Y ese, es el amor que me hace grande.
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amor,
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Mamás dedicadas,
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